Protección de Colectivos Vulnerables de Policía Local de Elche

Protección de Colectivos Vulnerables de Policía Local de Elche

Tanto la Unidad especializada como las patrullas deben atender servicios de muy variada motivación y gravedad.

Recientemente la Concejalía de Igualadad ha elaborado el primer Plan Municipal contra la Violencia Machista, siendo sus ejes vertebradores son la sensibilización social, prevención de conductas, potenciar el empoderamiento de la mujer, así como atención integral y coordinación entre los distintos departamentos y fuerzas de seguridad. En el caso de la Policía Local de Elche se cuenta con una veterana y experimentada unidad: Protección de Colectivos Vulnerables, en los que se engloba el trabajo, además, con menores y personas mayores.

A modo de ejemplo durante el pasado mes de octubre han surgido actuaciones que han abarcado todo tipo de tipos delictivos y afectados, siendo oportuno en muchos de ellos el seguimiento que desde hace años realizan las unidades EVIME y las patrullas territoriales que acuden en primera instancia a muchos de los requerimientos.

El 19 de octubre un menor fue cogido del cuello a raíz de una discusión doméstica y que tras zafarse de su padrastro buscó refugio en casa de un vecino. A esta llamada acudió la unidad territorial más cercana, como a la del día 16 en la que una menor denunció las patadas y puñetazos de sus padres tras estar todo el día fuera de casa. Si bien los progenitores entendían adecuado su derecho de corrección por la acción, los métodos se revelaron excesivos al ahondar en el testimonio y confirmar ambas partes golpes con una correa en espalda y piernas.

Continúa existiendo reticencia de algunas víctimas, siendo necesario por tanto el requerimiento de los actores sociales más cercanos a los hechos. Como el caso acaecido días después en el que un facultativo médico solicitó la presencia de una patrulla al detectar una fractura de cúbito en una mujer, que alegaba era fortuito, si bien se determinó que era resultado de un acto defensivo. Tras entrevistarse con ambas partes, y a la vista de las evidencias y testimonios contradictorios, se procedió como en los casos anteriores a la detención del agresor. El día 1 de noviembre fue uno de estos huéspedes el que solicitó presencia policial para que comprobasen las lesiones que su arrendadora había sufrido, haciéndola sangrar por la nariz y causando la rotura de sus gafas. En otras ocasiones son los hijos quienes requieren patrulla para denunciar el acoso sufrido por la víctima, como el pasado 1 de noviembre, en el que la hija denunció ante los agentes el control al que era sometida su madre por parte de su actual pareja, colocando palillos en las puertas para determinar las entradas y salidas, además de constarle una orden de alejamiento en vigor. Las propias patrullas pueden encontrar al paso discusiones, especialmente en horarios nocturnos y de madrugada. En este momento al atender a la víctima hubo que proceder a la detención del varón por una denuncia de malos tratos continuados, resistiéndose fuertemente a la misma. Llega a ser socorrida la estrategia de llamar a los servicios de emergencias el propio agresor, intentando así legitimar su posición, si bien como sucedió en una actuación llevada a cabo el día 8 de octubre no suele engañar a las patrullas. Pese a insistir en que tras una discusión por la custodia de los menores su pareja había resbalado con un juguete, fueron los propios niños quienes confirmaron la versión de la afectada que había sido empujada. Esta violencia doméstica o machista en muchas ocasiones suele ser presenciada por menores de edad, pero se llega a encontrar llamadas de inquilinos de habitaciones que son testigos de discusiones habituales.

Las motivaciones con las que se intenta justificar estos actos son variadas, pero existen algunos muy usados, como los supuestos celos o el encontrarse en estado de embriaguez, sirviendo como ejemplo los sucedidos en la partida de La Marina en días anteriores. En esta ocasión tras una fiesta privada con abundancia de alcohol un hombre cogió del cuello a perro de la familia y al ser recriminado por su mujer procedió del mismo modo con ella. La afectada recurrió a romper un vaso en la cabeza de su pareja para zafarse encontrando los agentes actuantes una escena ciertamente llamativa por la sangre y la discusión. En otras ocasiones hace acto de presencia la situación de drogodependencia, que por temor a represalias conlleva que las ex parejas accedan a facilitar dinero y al negarse o ser recriminada tal actitud por familiares resultan en agresiones. El mismo día 11 la hija de los implicados en una situación familiar similar fue agredida en estos términos, consiguiendo localizar y detener al autor en otro domicilio. En todos estos casos no se trataba del primer acto violento, siendo habitual su ejercicio.

Estas actuaciones son un ejemplo del heterogéneo campo en el que se mueven las unidades policiales de ambos cuerpos presentes en la ciudad, Policía Local y Policía Nacional, que además ahora mejoran su coordinación. Se realizará un reparto de seguimientos a través de la base de datos nacional para casos de Violencia de Género (VioGen), mantenido por el Ministerio de Interior, favoreciendo la eficacia y debida atención.

En la lucha efectiva contra este tipo de violencia es fundamental la colaboración ciudadana, y recomendando a las víctimas la consulta de cualquier duda en el teléfono 016 que no deja ningún tipo de rastro en la factura. Mientras tanto la pronta asistencia de las unidades territoriales y el trato personalizado de las patrullas EVIME contribuyen a mejorar la asistencia a los afectados, evitando en muchos casos males mayores.

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