Colección Permanente MACE

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La colección del Museu d’Art Contemporani representa por su estructura las dos corrientes principales que se desarrollan en el mundo del arte en las décadas previas a su formación, a saber: la abstracción (informalista y analítica principalmente) y las tendencias que abarcan el amplio debate que por esa época se realiza en torno al realismo.

Informalismo

Veinte años antes de la puesta en marcha del proyecto del museo, es decir, desde finales de los cuarenta y principios de los cincuenta, surge en nuestro país, gracias a los esfuerzos de la escuela de Altamira y al Grupo Dau al Set, entre otros, una nueva mirada abierta a nuevos lenguajes plásticos.

En el desarrollo de este movimiento existen dos puntos fundamentales que marcarán los acontecimientos en las décadas posteriores. Estos dos puntos atañen al planteamiento filosófico del arte, al darse un auténtico maridaje entre vanguardia artística y vanguardia política; y el segundo punto es la preponderancia y polémica que se desarrolló en torno al arte abstracto, que se identificó como el símbolo de la modernidad.

Esta evolución del arte abstracto se va modulando desde el informalismo hasta la tendencia analítica, explorando dos caminos antagónicos en su concepción pero, al fin y al cabo, tronco de la tendencia más importante del arte contemporáneo durante gran parte del siglo XX.

La pieza más antigua del muso, un cuadro de Manuel Viola de 1959, poco antes de la disolución del grupo El Paso (el grupo informalista más importante de España) podríamos definirla como la puerta de entrada a la colección del Museu d’Art Contemporani d’Elx, siguiendo cronológicamente el desarrollo de los acontecimientos.

La colección da cuenta de las distintas etapas del informalismo en nuestro país, partiendo del concepto de la expresión del mundo interior del artista frente a la ilusión de verdad de las imágenes figurativas o a los programas de la abstracción analítica.

Abarca obras y autores encuadrables tanto dentro del informalismo matérico catalán (Ràfols Casamada, Daniel Argimón, Joan Vila Casas o Tàpies) y figuras del informalismo madrileño (Antonio Suárez, Francisco Farreras, Salvador Victoria, Lucio Muñoz o Manuel Millares).

Existen numerosos autores que sin ser en pureza informalistas entrarían en su ámbito, tal es el caso de las obras expuestas de Enrique Brinckmann y Hernández Mompó.

De hecho, posturas tan opuestas como lo informal y lo figurativo se dan la mano en la denominada Nueva Figuración, en los primeros años de los sesenta. En el museo destacan dentro de esta tendencia José Vento, Zamorano, Arcorlo y Jorge Castillo.

Si bien el informalismo se desarrolló en Europa a partir de 1947 con las obras de Hartung, Dubuffet, Wols, etc., en España será en la década de los cincuenta cuando, tras la tímida apertura cultural con el desbloqueo diplomático, el grupo El Paso logre el reconocimiento internacional de la obra de artistas españoles.

 

Figuración: del realismo al Pop

Tras la crisis del informalismo, se desarrolló una reacción figurativa amplia que va desde el realismo al expresionismo pasando por elpop. Más tarde, en la segunda mitad de la década de los sesenta, prospera el arte geométrico y tecnológico de fuerte carácter normativo.

Siguiendo un orden cronológico, el realismo es el eslabón entre el informalismo y el arte normativo, si bien, conforme avanzamos, todas estas tendencias coexisten.

Con el realismo se reabre el antiguo debate, según los textos clásicos del marxismo, que conciben lo real no como representación formal de la percepción sino como tipificación de las situaciones y estructuras sociales, y es aquí donde se investigará fundamentalmente, aprovechando el lenguaje del pop americano e inglés. Este último con una gran carga de protesta y denuncia, que en España se agudizará especialmente, dada la peculiar situación política con una ideología dominante que frustraba la participación abierta y democrática.

Se desarrolla pues una actitud de rebeldía crítica a través del lenguaje de los medios de comunicación de masas (iconos publicitarios principalmente), adquiriendo una intencionalidad muy conectada con las primeras vanguardias históricas.

En el ámbito de la Comunidad Valenciana, en 1964, José Ortega se pone en contacto con Vicente Aguilera Cerni y Anzo proponiéndoles la creación de Estampa Popular Valenciana, cuyo objetivo era dotar la imagen de los nuevos medios de masas que surgen como consecuencia del desarrollo industrial de país, con un gran sentido crítico y testimonial. El objetivo era realizar exposiciones colectivas modestas con una propuesta vanguardista.

Esta postura la defendió el mismo Grup d’Elx en sus Ex-po con sus campañas populares, en las que valoraban la obra de arte como cualquier otro artículo de consumo industrial.

A mediados de la década de los sesenta, surge en Alcoy el Grupo Alcoiart, que tiene semejanzas en su nacimiento con el Grup d’Elx y asume, como este, un proceso de descentralización cultural.

Sixto Marco, Juan Ramón García Castejón, Albert Agulló y Toni Coll realizan, desde 1969, una obra enmarcada en el realismo social, demandando un nuevo humanismo frente al desarrollo incontrolado de los sesenta.

En 1965, Toni Miró se convirtió en la figura clave del Grupo Alcoiart, constituido además por Sento Masià y Miguel Mataix.

La obra de Toni Miró en nuestra colección “Personatge esguardant Guernika”, de su serie “Pinteu Pintura”, relaciona dos iconos culturales que crean un contraste de gran impacto visual: el “Guernika” de Picasso y la figura de Carlos Marx.

Aunque Estampa Popular tuvo un desarrollo muy breve (de 1964 a 1967) fue la base para el desarrollo del movimiento que más tarde se denominaría Crónica de la Realidad, movimiento en el que destacan el Equipo Crónica y el Equipo Realidad.

En nuestra colección, el Equipo Crónica con su obra “Variaciones sobre un paredón”, utiliza la imagen para dotarla de un contenido político de naturaleza crítica y testimonial. Esta serie, realizada entre 1975-76, tiene su origen en los fusilamientos ordenados por Franco el 27 de septiembre de 1975. Es una obra muy emblemática tanto por su mensaje social como por lo que tiene de novedoso el planteamiento del grupo.

Juan Genovés representaría el talante de intervención social a través del arte como reacción frente a una situación bastante frustrante en la vertiente del realismo social. Con su obra “Las noticias” (1982), Genovés, después de la normalización democrática, sigue reflexionando sobre los grandes temas que le han preocupado desde la década de los 50 con su paso por los emblemáticos gruposParpalló y Hondo, cuyo tema principal es el hombre y su indefensión frente a la opresión.

Anzo, miembro fundador de los grupos Nueva Generación y Estampa Popular, es otro autor del museo que se mantiene en lo que Vicente Aguilera Cerni denominó “Crónica de la realidad”. Con sus dos obras “Aislamiento” y “Aislamiento 20”, reflexiona sobre el sentimiento de desamparo al que se ven abocados sus personajes en un mundo cada vez más tecnificado. Utiliza soportes metálicos que agudizan la frialdad del ambiente en que se expresan sus obras. Con la obra “Aislamiento 20” participó en la Bienal de Venecia de 1968.

José Díaz Azorín también entraría en este apartado del realismo, dedicando desde los años sesenta su discurso poético a las carencias de las relaciones humanas con una gran intensidad y dramatismo, pasando más tarde a realizar trabajos del cuerpo humano de una gran calidad expresiva. La obra “Tríptico” es una prueba de este talante expresivo.

 

Abstracción analítica

Desde 1945, la abstracción analítica ha sido objeto de complejas reflexiones que se centran fundamentalmente en su aplicación funcional en la vida diaria y, como consecuencia, su capacidad de transformarla. La vinculación de esta tendencia a las matemáticas y a la física se desarrollará más tarde en el ámbito del arte computerizado.

El territorio valenciano va a tener un papel muy importante en esta tendencia de la abstracción analítica. Los precedentes los podemos encontrar en la exposición que realiza Eusebio Sempere en la sala Mateu (Valencia, 1949). Más tarde, en su manifiesto luminocinético de 1955, expresa la madurez adquirida en ese intervalo de tiempo. Por ello, esta exposición es el punto de partida de un largo debate que se prolongará durante la década de los cincuenta y parte de los sesenta.

Fruto de ello fue la exposición que en 1968 se realizó en el Colegio de Arquitectos de Valencia titulada “Antes del arte. Experiencias ópticas perceptivas estructurales”, con introducción de Vicente Aguilera Cerni. En este texto, de un claro talante teórico innovador, Cerni entra en el análisis de la percepción humana y su relación con la comunicación, como anteriormente lo había hecho Arnheim en 1954. Cerni se centra en valores que aportan racionalidad y una comunicación más objetiva, como reacción a los desmanes subjetivos de un arte que anteriormente había investigado hasta la saciedad, lo arbitrario y el azar. En esta exposición participaron Joaquín Michavila, Eduardo Sanz, Eusebio Sempere, Ramón de Soto Arandiga, Jorge Teixidor y José María Yturralde.

En la colección del museo, dentro de la abstracción geométrica, destacan las obras de Amadeo Gabino, Canogar, José María de Labra, Eusebio Sempere, Yturralde, Andreu Alfaro y Michavila.

Amadeo Gabino realiza una obra en la que el contraste entre lo opaco y lo luminoso tiene el protagonismo agudizado por la diferencia de texturas utilizadas: el acero cortén y el aluminio. Sus planchas crecen orgánicamente, como estructuras futuristas centradas en la figura cuadrada principalmente.

Eusebio Sempere, ya desde 1951, inicia sus series de “gouaches” abstractos de figuras geométricas con sucesión de líneas que ondulan y aumentan en intensidad tonal. El centro de atención de Eusebio es prioritariamente la luz a la que accede y lo explica así en 1950: “La luz es, en los trabajos expuestos, el elemento esencial. Nace de ellos y llega al espectador con toda la fuerza de una presencia física, poetizada y matizada por planos simples y materiales coloreados y transparentes”. Esta definición es perfecta para la serie “La luz de los salmos” de Eusebio, que el museo alberga.

José María Yturralde se orienta hacia las experiencias ópticas y cinéticas, basando sus estructuras en las denominadas figuras imposibles, que son estructuras ambivalentes visualmente e inexistentes en la realidad. La obra “Estructura” es un buen ejemplo de ello. De hecho, la fascinación que le producían los experimentos dinámicos desembocaron en su caso, igual que en el de Eusebio Sempere, en las prácticas cibernéticas; se trataba de pasar desde los ejemplos aislados a la investigación sistemática.

Andreu Alfaro se decanta por un constructivismo de corte minimalista. Muy elegante, el movimiento articula todas las direcciones que las innumerables varillas de acero pulido despliegan con gran naturalidad y gracia. Realiza una investigación espacial muy amplia y rigurosa dentro de lo óptico y lo cinético. La sencillez es la base de su arte.

En el curso 1968-69, en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, tuvieron lugar los Seminarios “Generación Automática de Formas Plásticas”, estos seminarios sirvieron de medio para las obras de Alexanco, Amador, Elena Asins, Barbadillo, Equipo 57, Tomás García Asensio, Lily Greenham, Lugán, Quejido, Abel Martín, Eduardo Sanz, J. Seguí, Soledad Sevilla, Sempere, Vasarely e Yturralde.