El 17 de febrero de 1870, hace ahora más de cien años, en el seno de nuestra Policía Local veía la luz el primer Reglamento para la Guardia Municipal. Era el precedente de nuestros textos reglamentarios y la primera vez que los gobernantes de nuestro municipio se encontraban con la necesidad de ordenar el funcionamiento de una institución  que con el transcurso de los años había cambiado de denominación en algunas ocasiones, fruto de las exigencias sociales, aunque siempre con la misma función: el servicio a los ciudadanos de nuestro municipio y el mantenimiento de su seguridad.

   Este Reglamento suponía un gran esfuerzo por parte de la Corporación ya que debido a los constantes vaivenes políticos, se sufría cierta inestabilidad en el gobierno municipal.

   Fue la Junta Revolucionaria presidida por Emigdio Santamaría la que restableció la institución en 1868, posteriormente siendo Pascual Llopis Alcalde, el que juró la Constitución Monárquica a principios de 1870, se dictó este primer Reglamento y se ordenó su distribución entre las personas competentes.

    El texto consta de tres capítulos y treinta y seis artículos, aunque curiosamente no aparecen los preceptos dos y treinta y tres. Se trata de un reglamento amplio y bien estructurado en el que destacan la belleza y expresiones comunes en los textos normativos de la época decimonónica.

     Las referencias al mantenimiento de la tranquilidad pública y el reposo del vecindario, la protección de las personas, la detención de los perpetradores de delitos y otras notas, reflejan el carácter de policía de seguridad que los guardias desollaban plenamente y no como auxiliares de otros cuerpos, quedando las labores de policía administrativa en un plano secundario, siendo realizadas muchas de ellas por otros funcionarios con cometidos específicos, reminiscencia de épocas anteriores.