Septiembre: Capítulos que debe cumplir el maestro de gramática.1573

Septiembre: Capítulos que debe cumplir el maestro de gramática.1573

AHME. Sig. b 1 Ver enlace


b 1-001rEl curso comienza en septiembre y toda la programación ha de estar lista y el material preparado para que los alumnos puedan aprovechar su tiempo en las mejores condiciones.

Los jurados de la villa de Elche, en el mes de abril de 1573, también definieron las normas para que el aprovechamiento de las enseñanzas del maestro de gramática diera sus frutos. Así, para que “los fadrins façen més fruyt”, el maestro nombrado Jaume Romà (o Roma) debía cumplir lo que estaba prescrito en estos capítulos que hemos elegido como documento del mes de septiembre. Desde luego, los capítulos no tienen desperdicio como fuente de información ya que el contenido de lo que debía ser esa escuela de gramática se describe muy minuciosamente.

Esta escuela era de gramática, únicamente para aquellos que ya sabían leer y escribir, si no debían ser remitidos a pasar por la escuela de lectura y escritura, es decir, que podemos establecer una especie de niveles en el aprendizaje. Y esa suficiencia en el saber leer y escribir de manera fluida debía ser examinada por un fraile o capellán.

Los libros y autores que utilizan en esta escuela de gramática son: las Epístolas familiares de Cicerón, Terencio, los Coloquios de Vives y, también, se hace referencia al Libro segundo de Antonio[1].

Los días lectivos eran de lunes a sábado, por la mañana y por la tarde, con un total de 10 horas diarias. El horario de mañana iba desde la temprana hora de las 6 a las 11 horas y, después de un descanso de dos horas para comer, se volvía a la escuela de 13 a 18 horas. En total, cinco horas por la mañana y cinco por la tarde.

El programa de enseñanza quedaba fijado de la siguiente manera:

-De seis a siete: práctica general sobre las lecciones del día anterior, conjugando y declinando

-De siete a ocho: lectura del Libro segundo de Antonio.

-De ocho a nueve: lectura de las Epístolas familiares de Cicerón.

-De nueve a diez: práctica sobre la lección de Epístolas, estudiando las oraciones, declinando y conjugando.

-De diez a once: los alumnos deben dar la lección sin mirar al libro porque si lo hacen serán castigados.

-De una a dos: práctica sobre la lección de Terencio del día anterior, conjugando primero un verbo y dando algunas oraciones y “conveniencies”.

-De dos a tres: sintaxis.

-De tres a cuatro: Terencio.

-De cuatro a cinco: Coloquios de Vives.

-de cinco a seis: práctica conjugando, primero, la voz activa o pasiva de algún verbo y, después, las composiciones.

El estudio de las composiciones quedaría regulado de la forma siguiente: Viernes, proverbios y “conveniencias” para que lo traigan compuesto y examinado el lunes por la tarde y el martes. Cuando acabaran de leerlo el martes, ordenarían los proverbios en buen latín —al menos los mayores—, y se les daría otra composición para miércoles o jueves, y el viernes los volverían a dar. Los sábados debían repetir todas las lecciones de la semana, las de mañana por la mañana y las de tarde por la tarde, haciendo dos prácticas.

Desde luego, una programación un tanto densa. Eso sí, de una lección a otra pararían un cuarto de hora mientras los alumnos “romian” cada una de las lecciones.

Por otro lado, debía hablarse en latín, no en romance —tal y como consta en los capítulos— y, si lo hicieran, serían castigados del siguiente modo: los menores, seis puntos y un dinero y los mayores, cuatro puntos y un dinero. Y, aunque tengan muchos puntos, no podrían pasar de dos dineros cada uno ya que quien tuviese dinero para pagar, pagaría, y quien no, recibiría por cada dinero debido tres azotes. Además, por cada punto de más se les dará “als barbats una palmà torcada”.

Este documento se encuentra en uno de los libros de Sitiadas que siempre nos ofrece textos interesantísimos para profundizar en el conocimiento histórico de nuestra ciudad. La sitiada de los capítulos para el maestro de gramática se celebró el 4 de abril de 1573.

[1] No aparece el apellido de este autor pero por la tesis doctoral de Antonio Fernández Luzón: La Universidad de Barcelona en el siglo XVI, todo hace pensar que se refiere a Antonio de Nebrija. https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/4791/alf1de3.pdf?sequence=1 Consultado: 22-8-2018.

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