Abril: “Más que palma blanca. Los otros usos de la palmera”

Abril: “Más que palma blanca. Los otros usos de la palmera”

Sign. AHME 22-113 Ver enlace


22-113En este mes de abril, en que se celebra la Semana Santa, es sin duda la procesión del Domingo de Ramos la más espectacular en cuanto a la cantidad y calidad de los trabajos de palma blanca que procesionan. Sin embargo, pese a ser el uso ornamental o litúrgico el más conocido de la palmera, este árbol, tan abundante en la ciudad, se ha utilizado para realizar productos tan variados como escobas, cestos, sombraje, vigas y pilares para la construcción o como combustible. Lo que es más desconocido es el uso que a principios del s. XX tuvo la fibra de la palma para la fabricación de suelas de alpargatas, tal y como aparece en una instancia suscrita por  José Selva Javaloyes, como gerente de la sociedad Alonso, Cruz y Compañía, para establecer una fábrica de extracción de la fibra textil de la palma, y que presentamos como documento del mes de abril.

Durante el s. XIX, la industria alpargatera era de tipo artesanal y utilizaba básicamente el cáñamo para la realización de las suelas. A partir de 1880, la introducción del yute como materia prima propició el crecimiento de talleres alpargateros y la creación de las primeras fábricas. Sin embargo, el yute se producía principalmente en las colonias británicas de Asia, siendo Inglaterra la que monopolizaba su comercialización, por lo que su precio estuvo sometido al comercio internacional. Quizá por este motivo, la sociedad Alonso, Cruz  y Compañía intentó conseguir la materia prima que se necesitaba para las suelas de las alpargatas de la fibra delas palmeras, muy abundantes en todo el término ilicitano.

Hay que tener en cuenta que la aparición de estas nuevas industrias va a traer consigo una serie de inconvenientes: ruidos de motores, emisión de humos y gases, etc., por lo que el legislador tuvo que regular estas actividades para que no fueran una  molestia para los vecinos, pero que al mismo tiempo no se frenara el desarrollo industrial. Por ello, el artículo 142 del Bando sobre policía urbana y rural de 1898 establecía que: “dentro de la población no se podrá establecer ninguna fábrica, taller o industria de las que se reputan insalubres”. Por este motivo, para establecer nuevas fábricas e industrias, debían demostrar que cumplían con la legislación vigente y no suponían ningún peligro para el resto de vecinos. Surgen de este modo los primeros expedientes de licencia de apertura de industria. En el caso del AHME, éstos fueron recogidos por Pedro Ibarra en el legajo 22, bajo la materia de “motores y fuerzas motrices”.

En este legajo, con el número de expediente 113, se encuentra la petición de José Selva Javayoles para instalar una fábrica de extracción de fibra textil de la palma, utilizando como fuerza motriz el gas pobre, que había de producir una máquina de vapor de 14 caballos de fuerza. Esta se encontraba en la calle de la Libertad, situada en el barrio del Raval, por lo que debía demostrar que no suponía  ningún peligro para los vecinos. Por lo tanto, se hace hincapié en esta solicitud que dicha industria no perjudicaba a la salud pública ni ofrecía ningún riesgo a los edificios contiguos ni molestias de ninguna clase a los vecinos, y que el depósito de combustible que alimentaba a la máquina no ofrecía riesgo de incendio. Insistía también en que “la manipulación de la palma  hasta conseguir la materia que se desea no exige maceración en ningún líquido que su embalse despida miasmas o gases que puedan perjudicar a la salud pública”, en clara alusión a los problemas que generaban el proceso de blanqueo de la palma blanca.

La apertura de esta fábrica sería aprobada por el consistorio en sesión del 1 de Febrero de 1901. Sin embargo no debió durar mucho, ya que en 1906, se vuelve a pedir otro permiso, esta vez por el industrial Francisco Brotons Ruiz, para instalar uno o más motores de 100 caballos alimentados por gas pobre, “en la calle de la Libertad casa sin número donde estuvo instalado el destinado a producir la fibra de la palma”.

Cabe destacar que este documento, además de mostrar un uso diferente de la palma, sirve como ejemplo de la transformación de la artesanía tradicional ilicitana del calzado que, en las primeras décadas del siglo XX, convertirá al municipio en uno de los más importantes centros de la industria alpargatera en España.