ABRIL: EL PUENTE DE ALTAMIRA

ABRIL: EL PUENTE DE ALTAMIRA

E-2047 Ver enlace


E204

Elche puede considerarse una ciudad de puentes. En la actualidad, existen el de Santa Teresa, Canalejas, Altamira, el del Ferrocarril, el de la Generalitat y el Bimil·lenari, además de pasarelas, que han permitido salvar el profundo cauce del Vinalopó y que la ciudad creciera hacia la margen derecha del río. Este mes de abril queremos dedicarlo a uno de estos puentes, el de Altamira, por donde transcurre la procesión del Domingo de Ramos, una de la más importante y tradicionales de la Semana Santa ilicitana.

El AHME guarda dos proyectos de construcción del Puente de Altamira, uno de 1948[1] y otro de 1957[2] y de su lectura conocemos algunas de las dificultades por las que transcurrió la construcción del mismo. En septiembre de 1948 se aprobó el primer proyecto redactado por el ingeniero municipal Sebastián Canales Mira-Perceval, que consistía en un puente de tres arcos de hormigón de 12 m. de luz con un desagüe lineal de 36 m. En la memoria que acompaña al proyecto, se exponen las razones que justifican dicha obra: el aumento de la población que casi llega a duplicarse desde 1920, el crecimiento  urbano que se dirige sobre todo a poniente, donde, además, se está implantado toda la industria después de 1936. Asimismo, el aumento del tráfico rodado y el tener que dar grandes rodeos para comunicar los dos núcleos de población por la falta de puentes de unión.

Sin embargo, este primer proyecto, que situaba el puente en el mismo emplazamiento que tiene actualmente, fue rechazado por el Ministerio de la Gobernación. El motivo: el puente en el extremo de la Plaza de Palacio estaba completamente bloqueado por edificaciones y habría que romper manzanas de calles  para dar salida al mismo.  El informe donde apoyaba tal decisión proponía otro emplazamiento para el puente más al norte, de manera que coincidiese con la actual calle General Cosidó, para enlazar con la calle Pizarro y el camino Viejo de Alicante, mejorando el trazado de éstas.

Esta opción fue rechazada por el ayuntamiento ilicitano, que en 1957 aprobó otro nuevo proyecto, esta vez redactado por Rafael Gómez de los Reyes y los arquitectos municipales Santiago Pérez Aracil y Antonio Serrano Peral, manteniendo la ubicación inicial que se había planteado y que contribuiría al cambio en la fisonomía urbana de la zona de Traspalacio. De este proyecto presentamos los planos del alzado y planta como documento del mes de abril.

En enero de 1960 se concedió autorización para la ejecución de las obras. En su construcción, surgieron importantes descubrimientos. Durante la excavación para las pilas principales del puente se comprobó que: “lo que parecía un gran saliente que se adentraba en el curso del río y que éste aparecía en un antiguo plano fechado en 1849, era en realidad el vertedero de la villa desde hacía siglos, según se ha podido comprobar al ir excavando y no encontrar el firme hasta una gran profundidad, encontrando al fin como la unión de dos barrancadas y entre la espina formada por éstas, se edificó la Fortaleza Palacio”. Entre los escombros que se tuvieron que mover, se encontraba el vertido de todo el casquillo de piedra que se produjo al labrar los canteros los sillares de la nueva iglesia de Santa María.

El puente de Altamira se puso en servicio el 22 de agosto de 1963 ante el grave problema de tráfico urbano e interprovincial que existía en Elche, pero el acta de reconocimiento oficial de las obras no fue hasta julio de 1967, siendo aprobada por la Comisaría de Aguas del Júcar.

 

[1] AHME, sign. E-2043/1.

[2] AHME, sign. 586/1 y E 2047.